
Título: Corazón de mariposa
Autor: Andrea Tomé
Editorial: Plataforma Neo
Género: Ficción (jóvenes adultos)
Saga: No
Páginas: 272
Año publicación: 2014
Hay libros que son cicatrices. Heridas volubles que se abren con cada referencia o alusión a una realidad subsidiaria que nos aterra. Lesiones que hacen del dolor físico un truco barato mientras nuestros sentimientos se desbordan recordándonos que estamos vivos. Y para cicatrices, las que Victoria y Kenji tienen grabadas con tinta indeleble en sus muñecas.
La estabilidad de los días de Victoria depende de la proporción de calorías que entran por su cuerpo cuando no consigue esconder la comida bajo la atenta mirada de su hermana. Las cicatrices de Kenji confluyen con sus tatuajes para recordarle que la vida es como una bala: o te abraza o dispara. Ambos son planetas girando sobre sí mismos sin ningún satélite alrededor. Dos trenes en marcha que, como dice Andrea Tomé, aún no han aprendido a frenar. Y la colisión llega el día en que Kenji la encuentra desmayada sobre un charco de sangre en los baños del bar donde trabaja.
La anorexia no perdona y Victoria vuelve a recaer. Nadie la cree cuando dice que no ha intentado suicidarse y los recuerdos de su primer amor amenazan con tormenta. Pero Kenji y sus ojos de cobra aparecen para recordarle que somos más grandes que la suma de nuestras partes – y de nuestras calorías. Y es que, detrás de un quebradizo corazón de mariposa, se esconde una mujer valiente capaz de hacer frente a un futuro que parecía inevitable.
Andrea Tomé ha conseguido crear una historia tan real como los sentimientos del lector con cada terrible recaída de la protagonista. Proporcionalmente, gran parte del argumento principal gira en torno a una enfermedad tan desgarradora como es la anorexia. Sin embargo, la perspectiva desde la que se relata supone un soplo de aire fresco frente a las novelas de la misma temática. Como lectores, somos conscientes de las inseguridades, pensamientos, problemas y luchas internas de la protagonista y logramos comprender hasta qué punto esta enfermedad afecta a la percepción de la realidad de sus víctimas. Además, la belleza del carismático estilo de la autora no pasa desapercibida. A base de metáforas sugestivas y la sencillez de la narración, la lectura del libro se hace amena y conmovedora. Y Kenji, con su fuerza, se ha convertido en uno de mis personajes literarios favoritos.
Por otra parte, aunque la inanidad de algunos personajes como los padres de la protagonista ensombreciera un poco la trama, este libro me ha hecho un poco más humana y me ha enseñado que la valentía es una utopía para aquellos que no encuentren fortaleza en caerse y reconocer que tienen miedo. Así, recomendaría este libro a todos los intrépidos que busquen historias reales que sobrepasen los límites de las creencias generales tan sobrevaloradas como la estabilidad.
Porque cansada de las historias que buscan describir el amor áulico característico de los cuentos infantiles en los que estamos cansados de creer, en Corazón de mariposa he encontrado un amor que quema. De esos que huelen a primavera y te protegen del invierno. De los que no te salvan de la nostalgia pero naufragan contigo. Un amor capaz de combatir la hipotermia y arreglar un par de alas rotas.
4/5

















